miércoles 28 de noviembre de 2007

La sinceridad, esa gran virtud...

Decía Wilde que, "en asuntos de vital importancia, es el estilo, y no la sinceridad, lo verdaderamente vital". Para mi mala suerte, supe de Wilde después muchas tardes de catequesis escuchando cosas como "bienaventurados los sinceros porque ellos heredarán la tierra... o dominarán el mundo... o...", bueno, o algo parecido.

Así que para cuando crecí y me dí cuenta de que, a veces un poquito de hipocresía es tan imprescindible para la supervivencia como el agua o el oxígeno, llevaba muchos años de retraso en la práctica.


Ahí estaba yo, después de correr las "tres líneas obstáculos" en el metro para al final, tener que esperar más de veinte minutos en el vestíbulo del edificio de "meta"... Por fin me llaman. Cojo aire, entro y empiezo mi presentación. Todo va según lo previsto hasta que...

- Ser madre está de moda... sólo hay que ver este baby-boom eee... eee... espantoso que...

¿"Espantoso"? ¿Baby-boom "espantoso"?... solo se me ocurre a mí decir "espantoso" en una presentación. Una presentación que, para colmo, es de una línea de ropa para mujeres embarazadas...

- No digas "espantoso", yo creo que estar embarazada es una de las cosas más bonitas que pueden pasarle a una mujer...

Tono empático y maternal , vestido amplio y oscuro... La he fastidiado: he dicho "espantoso" refiriéndome a bebés delante de alguien que, según apuntan todos los indicios podría estar embarazada. Sigo adelante y el siguiente par de comentarios refuerza mi teoría. Definitivamente esta chica está embarazada y ese "espantoso" va a ser mi pasaporte a la cola del paro...

Termino por fin... y lo que menos me imagino es que lo peor esté todavía por llegar. Así que cuando vuelve a incidirse en "el adjetivo", me pregunto cómo puedo "arreglarlo" aprovechando que el ambiente ya se ha relajado.

- Lo siento, fueron los nervios... no quería decir eso ni mucho menos... además, no me dí cuenta de que tú... tú...

Caras de póker. Se masca la tragedia.

- Llevo una vida muy estresante y acabo de dejar de fumar. Sí, he engordado 10 kilos pero no, no estoy embarazada y me cabrea bastante que últimamente a la gente le dé por suponerlo.

Entro en shock catatónico y en un flash mi vida laboral pasa ante mis ojos. Miro a la puerta esperando que aparezcan los vigilantes de la playa o los del SAMUR con un desfibrilador y que me reanimen... Albergo la esperanza de que sea cierto lo que cuenta Iker Jiménez sobre las abducciones extraterrestres y rezo para que aparezca un ovni atravesando el techo de la oficina... Pero no pasa nada. Nada.

Por si acaso no quiero abrir la boca... es difícil que las cosas vayan a peor, pero está claro que ya me he subestimado otras veces. Sólo me queda agarrame a eso de "de perdidos, al río" y tomármelo con humor... algo que, por suerte, también hace la persona "no embarazada".

- Bueno, ya te llamaremos...

Desde luego, después de oír eso me he dado cuenta de que, definitivamente, la sinceridad está pasada de moda.



Un consejo: para los que no sabemos mentir, esta siempre puede ser una buena solución...

1 comentarios:

Nialir dijo...

Eres genial, simplemente!!!

Aunque estoy de acuerdo en que aquí quien triunfa es quien es más falso de todos...en fin...jejejje

Seguro que terminan llamándote, tu presentación fijo que les ha impactado ;)

Besines!!!!