Tampoco es para poner el grito en el cielo... todos sabemos que el gen egoísta forma parte de nuestro esquema genético y que, de hecho, es uno de los principales responsables de la supervivencia de la especie.
Pero hay que diferenciar bien entre los tipos de egoístas que uno puede encontrarse... están los "egoístas de ongs" que hacen cosas buenas por los demás porque en el fondo les hacen sentir mejor consigo mismos y los "egoístas de cjns" (también denominados "egoístas de cojones") cuyo ombligo es como un agujero negro que atrae hacia su órbita todo lo que encuentra a su paso.
Seguro que todos conocemos varios especímenes de este segundo subtipo y podemos elaborar un nutrido anecdotario con frases, excusas y justificaciones que alguna vez hemos tenido que soportar...
Para un yoísta...
... sus actos siempre están justificados... si tú no eres capaz de verlo es simplemente porque "no le comprendes". Punto. De hecho, se buscará amigos-satélite que le comprendan para demostrarte que eres tú el que está equivocado.
... si le quieres deberás acceder a todas sus peticiones de forma incondicional por absurdas que parezcan. Esto incluye cosas como servir de perchero, mentir sobre quiñen eres, bajar cinco veces en una tarde al kiosco del barrio a por chocolatinas, hacer el ridículo en público para su diversión o dejar que tu cara haga de felpudo de sus pies sudados. Si te niegas, "nunca le has querido lo suficiente". Fin de la discusión.
... sus problemas son tan absorbentes que ocupan tooodo su tiempo, atención y conversación (y por supuesto, también ocuparán el tuyo). Normalmente suelen ser cosas tan trascendentales y de difícil solución que te harán sentir culpable por quejarte de problemas tan nimios como los que a tí te rondan la cabeza. Puede que en un principio no lo asumas, pero tranquilo, tu amigo yoísta te ayudará.
... tu vida es algo secundario. Deberás postergar tus planes para no alterar su karma (que él llevará a otra parte según su ritmo vital cuando le dé la real gana)o fregar sus platos para mantener el feng shui en su cocina (por supuesto, esperemos que tus platos estén fregados en el mismo momento en que te tomes el último bocado).
... tu tiempo no es importante. No importa que hagas tus planes en torno a él o que ajustes cada uno de tus movimientos para hacer posible que él participe (puede que en algunos casos incluso sea el propio yoísta quien te instigue a organizar reuniones, viajes u otro tipo de eventos). Sea como sea, un yoísta se pasará tus esfuerzos por el arco del triunfo. Es más, como es consciente de que tu tiempo es basura, te avisará de que te deja colgado 5 minutos antes de la hora (o en su defecto media hora después). No intentes llamarle, no cogerá el teléfono o si lo hace, te dará una justificación absurda que tu no entenderás... y eso le dará pie a decirte que "no le comprendes" o que "no le quieres lo suficiente".
Y así, volvemos al principio... conscientes de que, una vez que hemos entrado en la órbita del ombligo de un yoísta, jamás seremos capaces de salir.
He aquí una yoísta en potencia...
lunes 17 de diciembre de 2007
miércoles 28 de noviembre de 2007
La sinceridad, esa gran virtud...
Decía Wilde que, "en asuntos de vital importancia, es el estilo, y no la sinceridad, lo verdaderamente vital". Para mi mala suerte, supe de Wilde después muchas tardes de catequesis escuchando cosas como "bienaventurados los sinceros porque ellos heredarán la tierra... o dominarán el mundo... o...", bueno, o algo parecido.
Así que para cuando crecí y me dí cuenta de que, a veces un poquito de hipocresía es tan imprescindible para la supervivencia como el agua o el oxígeno, llevaba muchos años de retraso en la práctica.
Ahí estaba yo, después de correr las "tres líneas obstáculos" en el metro para al final, tener que esperar más de veinte minutos en el vestíbulo del edificio de "meta"... Por fin me llaman. Cojo aire, entro y empiezo mi presentación. Todo va según lo previsto hasta que...
- Ser madre está de moda... sólo hay que ver este baby-boom eee... eee... espantoso que...
¿"Espantoso"? ¿Baby-boom "espantoso"?... solo se me ocurre a mí decir "espantoso" en una presentación. Una presentación que, para colmo, es de una línea de ropa para mujeres embarazadas...
- No digas "espantoso", yo creo que estar embarazada es una de las cosas más bonitas que pueden pasarle a una mujer...
Tono empático y maternal , vestido amplio y oscuro... La he fastidiado: he dicho "espantoso" refiriéndome a bebés delante de alguien que, según apuntan todos los indicios podría estar embarazada. Sigo adelante y el siguiente par de comentarios refuerza mi teoría. Definitivamente esta chica está embarazada y ese "espantoso" va a ser mi pasaporte a la cola del paro...
Termino por fin... y lo que menos me imagino es que lo peor esté todavía por llegar. Así que cuando vuelve a incidirse en "el adjetivo", me pregunto cómo puedo "arreglarlo" aprovechando que el ambiente ya se ha relajado.
- Lo siento, fueron los nervios... no quería decir eso ni mucho menos... además, no me dí cuenta de que tú... tú...
Caras de póker. Se masca la tragedia.
- Llevo una vida muy estresante y acabo de dejar de fumar. Sí, he engordado 10 kilos pero no, no estoy embarazada y me cabrea bastante que últimamente a la gente le dé por suponerlo.
Entro en shock catatónico y en un flash mi vida laboral pasa ante mis ojos. Miro a la puerta esperando que aparezcan los vigilantes de la playa o los del SAMUR con un desfibrilador y que me reanimen... Albergo la esperanza de que sea cierto lo que cuenta Iker Jiménez sobre las abducciones extraterrestres y rezo para que aparezca un ovni atravesando el techo de la oficina... Pero no pasa nada. Nada.
Por si acaso no quiero abrir la boca... es difícil que las cosas vayan a peor, pero está claro que ya me he subestimado otras veces. Sólo me queda agarrame a eso de "de perdidos, al río" y tomármelo con humor... algo que, por suerte, también hace la persona "no embarazada".
- Bueno, ya te llamaremos...
Desde luego, después de oír eso me he dado cuenta de que, definitivamente, la sinceridad está pasada de moda.
Un consejo: para los que no sabemos mentir, esta siempre puede ser una buena solución...
Así que para cuando crecí y me dí cuenta de que, a veces un poquito de hipocresía es tan imprescindible para la supervivencia como el agua o el oxígeno, llevaba muchos años de retraso en la práctica.
Ahí estaba yo, después de correr las "tres líneas obstáculos" en el metro para al final, tener que esperar más de veinte minutos en el vestíbulo del edificio de "meta"... Por fin me llaman. Cojo aire, entro y empiezo mi presentación. Todo va según lo previsto hasta que...
- Ser madre está de moda... sólo hay que ver este baby-boom eee... eee... espantoso que...
¿"Espantoso"? ¿Baby-boom "espantoso"?... solo se me ocurre a mí decir "espantoso" en una presentación. Una presentación que, para colmo, es de una línea de ropa para mujeres embarazadas...
- No digas "espantoso", yo creo que estar embarazada es una de las cosas más bonitas que pueden pasarle a una mujer...
Tono empático y maternal , vestido amplio y oscuro... La he fastidiado: he dicho "espantoso" refiriéndome a bebés delante de alguien que, según apuntan todos los indicios podría estar embarazada. Sigo adelante y el siguiente par de comentarios refuerza mi teoría. Definitivamente esta chica está embarazada y ese "espantoso" va a ser mi pasaporte a la cola del paro...
Termino por fin... y lo que menos me imagino es que lo peor esté todavía por llegar. Así que cuando vuelve a incidirse en "el adjetivo", me pregunto cómo puedo "arreglarlo" aprovechando que el ambiente ya se ha relajado.
- Lo siento, fueron los nervios... no quería decir eso ni mucho menos... además, no me dí cuenta de que tú... tú...
Caras de póker. Se masca la tragedia.
- Llevo una vida muy estresante y acabo de dejar de fumar. Sí, he engordado 10 kilos pero no, no estoy embarazada y me cabrea bastante que últimamente a la gente le dé por suponerlo.
Entro en shock catatónico y en un flash mi vida laboral pasa ante mis ojos. Miro a la puerta esperando que aparezcan los vigilantes de la playa o los del SAMUR con un desfibrilador y que me reanimen... Albergo la esperanza de que sea cierto lo que cuenta Iker Jiménez sobre las abducciones extraterrestres y rezo para que aparezca un ovni atravesando el techo de la oficina... Pero no pasa nada. Nada.
Por si acaso no quiero abrir la boca... es difícil que las cosas vayan a peor, pero está claro que ya me he subestimado otras veces. Sólo me queda agarrame a eso de "de perdidos, al río" y tomármelo con humor... algo que, por suerte, también hace la persona "no embarazada".
- Bueno, ya te llamaremos...
Desde luego, después de oír eso me he dado cuenta de que, definitivamente, la sinceridad está pasada de moda.
Un consejo: para los que no sabemos mentir, esta siempre puede ser una buena solución...
sábado 24 de noviembre de 2007
Las madres, esos seres entrañables...
Dicen que nunca encontrarás a nadie en el mundo que te quiera como te quiere tu madre, de forma tan incondicional y desinteresada... al menos mi madre me lo dice. Y también me dice que por ello, lo mínimo que le debo es respeto*.
Suena razonable. El problema es que cuando uno lee la letra pequeña, el * implica una serie inacabable de mandamientos tácitos que incluyen, entre otras cosas, estudiar una oposición o ir a misa todos los domingos.
Como oyó por ahí que leer a los bebés desarrolla sus capacidades, mi madre me leía en voz alta su versión del cuento de la lechera ya desde su primer mes de embarazo: "nacerás, serás católica, abstemia, no fumadora, estudiante modelo, y, a poder ser, juez o notario".
Y como a la lechera del cuento (y a casi todas las madres), se le rompió el cántaro casi en el mismo momento en que rompió aguas. Pobrecita. Que ya es mala suerte que de todos los consejos que le das a un hijo, éste utilice el de "Piensa por tí mismo" como excusa para hacer oídos sordos a casi todos los demás.
Pobrecita... o no. Porque sólo hay una cosa con la que un "aconsejador profesional" disfrute más que cuando sigues un consejo suyo... y es darle la oportunidad de irrumpir en medio de la tragedia para decir "Te lo dije" cuando no lo has hecho.
Por eso (y porque en el fondo de su ser alberga la esperanza de que yo recapacite) mi madre se alegra de no haber donado su útero a la ciencia... Y yo también me alegro, porque a pesar de todo, es mi madre y la quiero. De hecho, la quiero mucho.
Y a cambio de ese amor filial mío, tan incodicional y desinteresado, sólo le pido un poco de libertad*, algo que, aunque pueda sonar muy razonable, también va con asterisco... porque en el fondo, de tal palo...
Qué recuerdos de mi infancia me trae este anuncio (suspiro)...
Suena razonable. El problema es que cuando uno lee la letra pequeña, el * implica una serie inacabable de mandamientos tácitos que incluyen, entre otras cosas, estudiar una oposición o ir a misa todos los domingos.
Como oyó por ahí que leer a los bebés desarrolla sus capacidades, mi madre me leía en voz alta su versión del cuento de la lechera ya desde su primer mes de embarazo: "nacerás, serás católica, abstemia, no fumadora, estudiante modelo, y, a poder ser, juez o notario".
Y como a la lechera del cuento (y a casi todas las madres), se le rompió el cántaro casi en el mismo momento en que rompió aguas. Pobrecita. Que ya es mala suerte que de todos los consejos que le das a un hijo, éste utilice el de "Piensa por tí mismo" como excusa para hacer oídos sordos a casi todos los demás.
Pobrecita... o no. Porque sólo hay una cosa con la que un "aconsejador profesional" disfrute más que cuando sigues un consejo suyo... y es darle la oportunidad de irrumpir en medio de la tragedia para decir "Te lo dije" cuando no lo has hecho.
Por eso (y porque en el fondo de su ser alberga la esperanza de que yo recapacite) mi madre se alegra de no haber donado su útero a la ciencia... Y yo también me alegro, porque a pesar de todo, es mi madre y la quiero. De hecho, la quiero mucho.
Y a cambio de ese amor filial mío, tan incodicional y desinteresado, sólo le pido un poco de libertad*, algo que, aunque pueda sonar muy razonable, también va con asterisco... porque en el fondo, de tal palo...
Qué recuerdos de mi infancia me trae este anuncio (suspiro)...
lunes 19 de noviembre de 2007
Las nuevas tecnologías, ese círculo vicioso...
Debí de darme cuenta de que la tecnología iba a resultarme una adicción muy poco rentable cuando empecé a invertir toda mi paga en pilas para el walkman... pero sinceramente, hubiese sido imperdonable desaprovechar una época en la que un trasto como aquel te convertía en "ídolo del patio". Cualquier niño que hoy se dejase ver con uno de esos sería, cómo mínimo, confinado de por vida al valle de los leprosos...
La cosa empezó inocentemente, con una de esas consolas de marcianitos. Luego llegaron el móvil, el discman, el ordenador... y justo cuando no podía permitirme ni un trasto infernal más y en mi cuarto no quedaba espacio físico donde meterlo, justo cuando creía que por fuerza las cosas terminaban ahí, llegó internet con sus infinitas posibilidades de almacenar basura.
Me inicié como todos, con una cuenta de mail, autoconvenciéndome de que era algo útil, necesario y con fines "puramente académico-laborales"... Será por eso que me puse"mafiareich", un nombre que inspiraría seriedad y confianza a cualquier profesor o empresa (y suerte que los otros "chorrinombres" que se me habían pasado por la cabeza ya se le habían ocurrido a algún otro memo antes).
El mail fue el primer paso, no porque mi vida no hubiese sido lo mismo si no hubiese recibido el tantra vietnamita de la buena suerte o los e-boletines informativos sobre la menopausia, sino más bien y sobre todo, porque abrió la Caja de Pandora... y dentro estaban el espacio de MSN, el fotolog, el facebook...
Era sólo cuestión de tiempo que llegase el blog, y aquí está.
Señoras, señores, espero que lo disfruten al menos la mitad de lo que voy a hacerlo yo.
=)
Quién pudiese volver a los tiempos del zapatófono...
La cosa empezó inocentemente, con una de esas consolas de marcianitos. Luego llegaron el móvil, el discman, el ordenador... y justo cuando no podía permitirme ni un trasto infernal más y en mi cuarto no quedaba espacio físico donde meterlo, justo cuando creía que por fuerza las cosas terminaban ahí, llegó internet con sus infinitas posibilidades de almacenar basura.
Me inicié como todos, con una cuenta de mail, autoconvenciéndome de que era algo útil, necesario y con fines "puramente académico-laborales"... Será por eso que me puse"mafiareich", un nombre que inspiraría seriedad y confianza a cualquier profesor o empresa (y suerte que los otros "chorrinombres" que se me habían pasado por la cabeza ya se le habían ocurrido a algún otro memo antes).
El mail fue el primer paso, no porque mi vida no hubiese sido lo mismo si no hubiese recibido el tantra vietnamita de la buena suerte o los e-boletines informativos sobre la menopausia, sino más bien y sobre todo, porque abrió la Caja de Pandora... y dentro estaban el espacio de MSN, el fotolog, el facebook...
Era sólo cuestión de tiempo que llegase el blog, y aquí está.
Señoras, señores, espero que lo disfruten al menos la mitad de lo que voy a hacerlo yo.
=)
Quién pudiese volver a los tiempos del zapatófono...
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